7. ¿ Los terremotos, las inundaciones, los rayos que caen sobre alguna persona, grandes granizadas, y otros fenómenos naturales que causan desastres (y muchas veces victimas) son juicios de Dios?

 

 

 

SÍ, son juicios de Dios.

Por lo que concierne los terremotos la Biblia dice que por la ira de Dios tiembla la tierra     (Jeremías 10:10) de hechos siempre la Biblia dice que en los días de Uzías hubo un gran terremotos (Zacarías 14:5) que había sido preanunciado por Dios por medio del profeta Amós contra Israel por motivo de la maldad que imperaba entre el pueblo: “Oíd esto, los que explotáis a los menesterosos, y arruináis a los pobres de la tierra, diciendo: ¿ Cuándo pasará el mes, y venderemos el trigo, Y la semana, y abriremos los graneros del pan, y achicaremos la medida, y subiremos el precio, y falsearemos con engaño la balanza, para comprar los pobres por dinero, y los necesitados por un par de zapatos, y venderemos los desechos del trigo? El eterno lo juró por aquél que es la gloria de Jacobo: No me olvidaré jamás de todas sus obras. ¿ No se estremecerá la tierra por esto? ¿ No llorará todo habitante de ella? Subirá toda, como un río, y crecerá y mermará como el río de Egipto” (Amós 8:4-8). Recordemos también que antes la venida del Señor habrá un fuerte temblor que Dios mandará contra este mundo malvado, el terremoto más fuerte de toda la historia de la humanidad, según está escrito: “Luego el séptimo ángel vació su copa en el aire; y una gran voz salió del templo, desde el trono, diciendo: Hecho está. Y hubo relámpagos y voces y truenos; y hubo un gran terremoto, tan grande, que desde los hombres están sobre la tierra nunca hubo terremoto tan grande y tan fuerte. Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y Dios se acordó de Babilonia la grande para darle cáliz de vino del furor de su ira” (Apocalipsis 16:17-19). Por lo que concierne a las inundaciones recordemos que a los días de Noé Dios mandó sobre el mundo de los impíos de aquel entonces tanta agua que cubrió las más altas montañas; todos los seres humanos perecieron, menos Noé con siete más; también los animales perecieron todos, acepto los que estaban en la arca de Noé. Entonces como aquel diluvio fue un juicio de Dios contra los impíos de aquel tiempo, también hoy las inundaciones locales que causan daños y muchas veces victimas son también juicios de Dios. En Job está escrito que Dios “detiene las aguas, y todo se reseca; las deja ir, y azotan la tierra “ (Job 12:15) y también: “Él carga las nubes de humedad, lleva lejo las nubes que traen sus relámpagos, y ellas guiadas por él, van vagando en sus vueltas para ejecutar lo que él les manda sobre toda la faz de la tierra; y las manda o como flagelo, o como beneficio a su tierra, o como prueba de su bondad” (Job 37:11-13). Naturalmente, ya que las nubes van a vaciar el agua donde Dios quiere y en la medida por él establecida, también la sequía, el hecho que en determinado lugar no llueva es un juicio de Dios. Recordemos que en los días de Elías, Dios no hizo llover por tres años y medio para castigar Israel por su maldad.

Son juicios de Dios también los relámpagos que golpean las personas, según está escrito que Dios se llena las manos de relámpagos y “los avienta contra los adversarios” (Job 36:32). 

También las granizadas de gran tamaño que a veces cae sobre los hombres es un juicio de Dios, de hecho nos recordamos que una de las plagas que Dios mandó contra los Egipcios fue exactamente el granizo según está escrito: “Así que mañana, como a esta hora, Yo haré caer un granizo tan fuerte, que nunca hubo parecido en Egipto, desde que fue fundado, hasta el día de hoy. Así que manda a resguardar tu ganado y todo lo que tienes en el campo. El granizo caerá sobre toda la gente y sobre todos los animales que se encuentren por el campo que no hayan sido resguardados y morirán” (Éxodo 9:18-19). Y hablando de granizo, algunos meses atrás en varios lugares de la tierra han caído grandes rocas de hielo asustando a muchas personas y muchos se preguntaron que era, llegando a pensar que era una broma. Nosotros sabemos, sin embargo que fue Dios a mandarlos. Es interesante por lo que estamos viendo, notar que entre las preguntas que Dios hizo a Job cuando lo regañó también hay esta: “¿ los has vistos los depósitos de granizo que tengo guardados para el tiempo de angustia, para el día de guerra y de la batalla?” (Job 38:22-23).

 

 

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