9. ¿Por qué la ley no puede justificar al hombre?

 

 

 

Porque la ley cuando fue dada no fue dada para justificar al hombre delante de Dios, mas con el fin de cargarlo con mayor carga de pecados. Así lo dice el apóstol Pablo, que "la ley se introdujo para que el pecado abundase" (Romanos 5:20). Entonces, el pecado, que ya existía aun antes que fuera dada la ley, Dios quiso hacerlo aumentar aun más dando la ley. Usando una expresión de Pablo, la ley fue dada "para que por medio del mandamiento, el pecado fuese extremadamente pecante" (Romanos 7:13) porque sin la ley el pecado estaba muerto (Romanos 7:8).

Otra finalidad por lo cual fue dada la ley fue para que los hombres supieran del pecado. De hecho los hombres no hubieran sabido que un determinado comportamiento era pecado sin la ley. Pablo por ejemplo dice que él no hubiera conocido la concupiscencia si la ley no hubiera dicho: no concupir (Romanos 7:7). 

 Estos dos fines de la ley excluye entonces que ella pueda justificar al hombre. Este hecho Dios ya lo había dicho por medio de los profetas cuando dijo que el justo vivirá por su fe (Habacuc 2:4), y no observando lo que prescribe la ley. Y tenemos un ejemplo de un justo que vivió por su fe ya en el Antiguo Testamento y precisamente en la persona de Abraham el cual creyó en Dios y esto [su fe] le fue tomado a cuenta de justicia (Génesis 15:6). El hombre entonces es justificado solo por la fe en Cristo, sin las obras de la ley. Esto impide al hombre de gloriarse delante de Dios porque él recibe la justificación gratuitamente. No es en virtud de obras, dice Pablo, para que nadie se gloríe (Efesios 2:9). Amen.

 

 

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