Tienen que nacer de nuevo

 

 

 

Un día Cristo Jesús dijo a un dirigente de los Judíos de nombre Nicodemo, que había ido a Él de noche a visitarlo: Tienen que nacer de nuevo (Juan 3:7). Entonces es imperativo nacer de nuevo según lo que ha dicho Jesucristo, el Hijo de Dios que bajó del cielo para anunciarnos lo que le había ordenado de decir su Padre. ¿ pero porqué es necesario nacer de nuevo? Por que como le había dicho un poco antes Jesús a Nicodemo: "Quien no nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios" (Juan 3:5). El reino de Dios del que ha hablado Jesús es el paraíso celestial, un lugar esplendoroso y glorioso que no se puede ver con nuestros ojos, pues existe en el mas allá osea en los cielos (2 Corintios 12:1-4). Sí en los cielos, existe un lugar maravilloso donde se entra enseguida después de muertos con el alma, en espera de la resurrección corporal que tendrá lugar al regreso del Señor Jesús desde los cielos (Apocalipsis 6:9-11; 1 Tesalonicences 4:13-18) pero como te acabo de decir con la condición que sobre la tierra hayas nacido de nuevo. En caso contrario que muera sin haber nacido de nuevo tu alma irá en el Ades (del griego mundo invisible), más conocido como infierno, lugar que tampoco podemos ver con nuestros ojos pero que a diferencia del paraíso este es un lugar de tormento, donde reina el caos y profundas tinieblas, donde arde un fuego no alimentado por mano de hombre y como dijo muchas veces Jesús hay el llanto y crujir de dientes (Job 10:21-22; 20:26; Lucas 16:22-31). Allá el alma del pecador esperará el día del juicio cuando resurgirá corporalmente para ser juzgado según sus obras y aventado en el lago ardiente de fuego y azufre que es la muerte segunda (Apocalipsis 20:11-22; 21:8) en donde quedará para la eternidad en medio de atroces e intensos tormentos. Te das cuenta entonces por ti mismo la importancia que tiene "nacer de nuevo"; eso constituye la manera para ser salvados de las llamas del infierno primero y luego del lago de fuego y azufre. No una manera, LA ÚNICA manera; no existe otra manera para evitar la perdición eterna. Hasta ahora solo te hecho saber el destino final de quien ha nacido de nuevo y de quienes no hayan nacidos de nuevo, una vez muertos. Ahora te quiero hacer saber como se experimenta el nuevo nacimiento en tu vida.  Para explicártelo mejor necesito empezar de muy lejos es decir del primer hombre, Adán, porque por medio de el el pecado ha entrado en el mundo y cuando se habla de nacer de nuevo es necesario hablar del pecado. Ahora cuando Dios creó al hombre lo puso en el jardín de Edén y le mandó de no comer frutos del árbol del conocimiento del bien y del mal porque seguramente moriría al hacerlo (Génesis 2:17). Pero Adán desobedeció y en aquel día murió, pero no físicamente, mas bien espiritualmente. Así por medio de él el pecado ha entrado en el mundo y se ha extendido a toda la humanidad (Romanos 5:12). Entonces todos han pecado y están muertos espiritualmente como lo fue Adán después de pecar (Romanos 3:23). E aquí el punto, una muerte espiritual reina sobre aquellos que han pecado (Romanos 5:17). Tu también has pecado delante de Dios, no importa si poco ó mucho ó de que tipos de pecados eres culpable, si es un robo de pocos pesos ó de un asalto bancario de muchos millones, ó una mentira dicha por broma o para esconder una fechoría tuya o de otros, si de una grosería dicha a tu próximo o una blasfemia contra de Dios, y podría seguir mas, el pecado es pecado, y su salario en todo caso es la muerte (Romanos 6:23; Santiago 1:15), por eso tu eres un pecador, estas muerto espiritualmente. En ti no hay vida - espiritualmente hablando - solo la muerte. Eres un hijo de la ira (Efesios 2:3) sobre el cual posa la ira ardiente de Dios que aborrece los inicuos (Salmo 5:5) por eso no tienes comunión con Dios, por eso no tienes ninguna esperanza, por eso tienes miedo de la muerte y cuando escuchas hablar de ella tratas de alejarla de ti cambiando de argumento, sin embargo ella se acerca rápidamente igualmente si oyes hablar del infierno. Porque estas muerto en tus faltas y tus pecados. A lo mejor fuiste con el cura a confesar tus pecados pero inútilmente, porque después de haberte absuelto y haber rezado todo lo que te recomendó rezar continuas a sentirte siempre un pecador perdido sin esperanza. Aquellos pecados confesados siguen pegados a tu conciencia y pesan como una roca sobre ti. La conciencia que Dios ha puesto en ti te lo dice claramente. Y esto porque el cura es un hombre y no puede perdonar los pecados a nadie. Siendo esta la situación en que te encuentras, necesitas ser vivificado, de experimentar una resurrección espiritual que traiga a ti la vida espiritual, la comunión con Dios, en otras palabras nacer de nuevo. Entonces esto es lo que tienes que hacer para nacer de nuevo. Tienes que arrepentirte de tus pecados, de tus malos caminos, propónte de no volverlos hacer y creas con todo tu corazón en Cristo Jesús, el Hijo de Dios (Hechos 20:21). Lo que tienes que creer, cuando digo tienes que creer en Cristo Jesús, es que Jesucristo ha muerto en la cruz por nuestros pecados, que fue sepultado, y que el tercer día resucitó por nuestra justificación y se le apareció a aquellos que El escogió como sus testigos osea los apóstoles (Hechos 10:38-43). Este es el Evangelio de Dios (1 Corintios 15:1-5) que muestra a los hombres el gran amor que Dios ha tenido por todo el mundo ofreciendo su único Hijo por la propiciacion de nuestros pecados y así por medio de El viviéramos (1 Juan 4:9). En el momento que harás esto nacerás de nuevo y serás una nueva criatura (2 Corintios 5:17). Esto sucederá por el poder de la Palabra de Dios (Santiago 1:18; 1 Pedro 1:23) donde la Biblia la compara al agua (Isaias 55:10-11; Efesios 5:25-27) y del Espíritu Santo, y es algo que no se puede comprender plenamente. Experimentaras en estos momentos el lavamiento de tus pecados y claro el perdón de Dios que traerá a ti la paz y el gozo de la salvación. Ya no serás un hijo de ira mas bien hijo de Dios. Ya no mas enemigo de Dios por que serás reconciliado con El, ya no mas esclavo del pecado porque serás librado de el. Ya no estarás mas por el camino de perdición que lleva al infierno mas bien por el camino que lleva al cielo. Y ya no tendrás miedo de morir porque ya sabes adonde iras y tampoco tendrás miedo del infierno.

Y todo esto por la virtud de la gracia de Dios por medio de la fe (Efesios 2:8-9). No habrá entonces de tu parte nada de que gloriarte en presencia de Dios, porque lo que recibirás gratuitamente lo recibes de Dios no por tus obras justas hechas (Tito 3:4-7). Una vez experimentado el nuevo nacimiento ya que el Espíritu Santo estará en ti para confirmarte que eres un hijo de Dios, lavado con la preciosa sangre de Jesús, tienes que hacherte bautizar en agua por inmersión, porque Jesús antes de subir al cielo ha ordenado de bautizar aquellos que creyeran en El (Mateos 28:19) el bautizo es necesario para tener una buena conciencia delante de Dios (1 Pedro 3:21). Por medio del bautismo se testimonia al diablo y sus ministros, como también a las personas que estarán presentes ó que se enteren de ello que han llegados a ser discípulos de Cristo Jesús, de que ya no quieren vivir por uno mismo sino por Aquel que murió y resucitó por nosotros, y por esto haber renunciado a uno mismo y a los placeres del pecado que ofrece el diablo por medio de este mundo malvado. De hecho tienes que saber que cuando se llega a nacer de nuevo somos arrancados de este mundo malvado que yace en el maligno y somos transportados en el reino del Hijo de Dios. Antes del nuevo nacimiento se sirve al pecado pero después se empieza a servir la justicia. Entonces el bautismo es un acto por el cual se declara de ser muertos al pecado y al mundo. Busca enseguida, entonces una comunidad de creyentes en Cristo Jesús y pides al pastor o a los ancianos de bautizarte (Hechos 8:36-38) y quédate con ellos porque ellos también nacieron de nuevo. Son unos hermanos y hermanas en CRISTO Jesús que tienes que amar con hechos y en verdad (1 Juan 3:16-18) porque así lo mando Cristo (Juan 15:17), y con los cuales tienes que caminar junto en espera del regreso del Señor del cielo. Asistes a las reuniones, busca los hermanos también cuando no hay reuniones para hablar de las cosas relativas al reino de Dios, para orar, para cantar, para hacer obras buenas a la gloria de Dios (Hechos 2:41-47). De este modo te fortalecerás y crecerás espiritualmente. Claro que tu cambio de la muerte a la vida será notado por tus padres ó de tu esposa ó esposo ó de tus hijos, y por todos aquellos que te conocen. Que tienes que hacer referente a esto? Explicales lo que te ha pasado, como el Señor tuvo misericordia de ti perdonándote tus pecados y haberte hecho renacer (Lucas 8:39) y esto para ganarlos para Cristo. No te avergüences de testimoniar de la obra que Dios ha hecho en ti, como Cristo no se ha avergonzado de morir por ti en la cruz (Marcos 8:38). Es muy importante que tu seas un ejemplo para ellos cuando hablas, en el amor en la pureza, en la conducta con el fin de hacer ver a ellos la luz del Señor (Mateos 5:14-16). Claro! siempre para ganarlos para Cristo. Con esto quiere decir que tienes que dejar totalmente toda concupiscencia carnal o mundana de la cual antes de nacer de nuevo acostumbrabas deja de matar, deja los pecados contra natura, deja de fornicar, de cometer adulterio, de afeminarte, de robar deja de decir mentiras y groserías deja de amar el dinero, deja de ser arrogante, soberbio, violento, malcriado, deja de ser corajudo, deja de vestirte vanidosamente y provocante ó con ropa muy pegadita, deja de ver la televisión, de escuchar música mundana de ir a la disco ó al bar a jugar cartas y pasar inútilmente tu tiempo, deja de ir al estadio a gritar y ser grosero con tu prójimo, deja de ir de vacaciones a la playa para broncearte y divertir y enseñar tu cuerpo, en particular si eres mujer deja de ponerte pantalones, minifaldas ropa muy descubridora, transparente, muy pegada, suntuosa, collares, aretes, pulseras (1 Timoteos 2:9-10) y deja de maquillarte - deja pues toda suerte de mal (Tito 2:11-14) te preguntaras quizás porqué tienes que dejar también algunas cosas que muchos hoy no consideran sean malas: el motivo es que tu al nacer de nuevo te has convertido en el templo de Dios (1 Corintios 3:16-17; 6:18-20) y  Dios es santo y tu tienes el deber de prestar tus miembros al servicio de la justicia y santidad y no al pecado y a la vanidad (Romanos 6:12-23) y de conservar tu cuerpo en santidad y honor (1 Tesalonicences 4:3-5) y aquellas cosas que hoy el mundo dice que se pueden hacer, delante de Dios no son más que cosas perversas y chuecas que no le agradan por las cuales la ira de Dios se manifiesta del cielo. Seas celoso solo de hacer el bien, ayudando a quien está en necesidad primeramente entre los hermanos (Galatas 6:10) huérfanos, viudas y pobres, participando en sustentar materialmente el pastor y los ancianos que te pastorean (Galatas 6:6; 1 Corintios 9:7-11,14 ; 1 Timoteos 5:17-18) porque ellos son dignos de esta ayuda; leas y meditas del continuo las sagradas Escrituras (2 Timoteos 3:14-17), ora continuamente a Dios en el nombre de Jesucristo (Colosenses 4:2) con fe y esperando con paciencia la respuesta. Entre las cosas que tienes que pedir a Dios para los demás hay: las bendiciones espirituales de tus hermanos y hermanas en Cristo (Filipenses 1:8-11; Colosences 1:9-12), la salvación de los hombres (Romanos 10:1 y 1 Timoteos 2:1-7), la ayuda y bendiciones para las autoridades que nos gobiernan (1 Timoteos 2:1-2). Entre las cosas que tienes que pedir por ti mismo hay: la sabiduría (Santiago 1:5-8) para actuar con sabiduría en toda circunstancia de la vida, el bautismo con el Espíritu Santo con el cual somos revestidos de poder (Mateos 7:7; Lucas 11:13; Hechos 1:8 ; 2:4), y los dones del Espíritu Santo que Dios da para la edificación de la iglesia (1 Corintios 14:12). Evangeliza a todos, Católicos romanos, Hebreos, Hindúes, Budistas, Musulmanes, Testigos de Jehová, Mormones, y cualquier otro; háblales de la gracia de Dios que es en Cristo Jesús para que ellos también puedan nacer de nuevo.

Una ultima cosa, pero no por eso menos importante, recuérdate de Jesucristo, el justo, que no cometió ningún pecado y que buscó solo el bien de la gente fue odiado por el mundo, así no te asombres si los del mundo te odiaran y perseguirán una vez que pases de la muerte a la vida (Juan 15:18-25; 1 Juan 3:13-14) soporta tu también tus sufrimientos como Cristo soportó los suyos y alégrate de haber sido estimado digno de sufrir por su Santo nombre que es bendecido para siempre (Mateos 5:11-12; Hechos 5:40-41). Queda firme en la fe hasta el final y obtendrás la corona de la vida.

 

 

 

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